St. Benedict the Moor Parish – Fr. Stephen Eckert

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Fr. Stephen Eckert became the first resident pastor of St. Benedict in 1913 and served for 10 years.  He was born in Canada in 1869 and came to know the Capuchins in a visit to Detroit in 1890.  He joined the Capuchin Order and studied for the priesthood here at St. Francis Monastery; he was ordained to the priesthood in 1896.

As a Capuchin in New York, Fr. Stephen became interested in sharing the Catholic faith with African Americans, especially as many black people were moving from the South.  He visited with the Sisters of the Blessed Sacrament in Philadelphia – the religious community founded by St. Katherine Drexel who served the native American and black populations in the United States.  After this visit, Fr. Sephen was even more interested in dedicating himself to serving black Catholics.

His dream was realized in 1923 when he became pastor of St. Benedict the Moor Parish in Milwaukee.  He worked at developing the school that had just opened.  In two years, attendance at the school grew from 9 to 73 students.  Fr. Stephen created housing for students who needed it, as some students came from outside the state of Wisconsin.  The school also offered a nursery for working mothers, a shoe repair shop, a residence and employment agency for young women, and a sewing school.

Funding for his projects came from his many preaching efforts, and he was in demand as a popular and powerful preacher.  After one such preaching trip, he contracted pneumonia, but refused hospitalization.  He subsequently died on February 16, 1923 at the age of 53 and is buried on the grounds of St. Benedict the Moor Church here in Milwaukee.  His simple tombstone reads, “The Apostle and Champion of the Colored Race.”  His great holiness and ministry resulted in the diocese beginning the canonization process on his behalf, and he was declared “Servant of God” in 1952.

Español:

El Padre Esteban Eckert fue el primer párroco residente de San Benedicto en 1913 y sirvió por diez años.  Nacido en Canadá en mil ochocientos sesenta y nueve,  se vino a conocer a los Capuchinos en una visita a Detroit en mil ochocientos noventa.  Se unió a la Orden Capuchina y estudió para el sacerdocio aquí en el Monasterio de San Francisco; se ordenó de sacerdote en mil ochocientos noventa y seis.

Como Capuchino en Nueva York, el Padre Esteban estaba interesado en compartir la fe Católica con los afroamericanos, especialmente porque muchos afroamericanos se estaban mudando del Sur.  Visitó, junto con las Monjas del Santísimo Sacramento en Filadelfia – la comunidad religiosa fundada por la Hermana Katherine Drexel, que sirvió a las poblaciones de nativos americanos y afroamericanos en los Estados Unidos.  Después de esta visita, el Padre Esteban estaba aún más interesado en dedicarse a servir a los católicos negros.

Su sueño fue realizado en mil novecientos veintitrés, cuando se hizo el párroco de la parroquia San Benedicto el Moro, en Milwaukee.  Trabajaba en desarrollar la escuela que ya se había abierto.  En dos años, la asistencia a la escuela creció de nueve a setenta y tres estudiantes.  El Padre Esteban creó alojamiento para los estudiantes que lo necesitaban, pues algunos estudiantes vinieron de afuera del estado de Wisconsin.  La escuela también ofrecía una guardería para las madres que estaban trabajando, una tienda para la reparación de zapatos, una residencia y una agencia de empleo para mujeres jóvenes, y una escuela para aprender a coser.

Los fondos para sus proyectos venían de sus esfuerzos en predicar, y él era muy solicitado como un predicador popular y poderoso.  Después de semejante peregrinaje en la predicación, contrajo pulmonía, pero se negó a ir al hospital.  Como resultado, murió el dieciséis de Febrero de mil novecientos veintitrés a la edad de cincuenta y tres años, y fue sepultado en el terreno de la Iglesia de San Benedicto el Moro, aquí en Milwaukee.  Su sencilla lápida dice “El Apóstol y Campeón de la Raza de Color.”  Su santidad y ministerio en la diócesis trajo como resultado el inicio del proceso de su canonización, y fue declarado “Siervo de Dios” en mil novecientos cincuenta y dos.